Una fría mañana de invierno en User, un monitor de 30 pulgadas estropeado vibra con un característico zumbido. Apenas han llegado operadores al estudio. Nos llega desde la sala de montaje un lejano sonido a retransmisión vía Internet. Alguien esta viendo las candidaturas a los Goya. Poco a poco y a medida que van llegando los operadores, nos vamos apretujando en la pequeña sala en torno a Sergio.
Los candidatos van surgiendo, algunos son amigos nuestros y nos alegramos por su buena estrella, pero el tiempo va pasando y parece que no llega nunca la candidatura de efectos. Hay nerviosismo, tensión acumulada. De pronto, llega el momento esperado y el nombre que queríamos oír: David Heras por Intruders.
Se desata la euforia, gritos, aplausos y llamadas de felicitación de los compañeros del sector. Es ya de por si un gran triunfo para User T38, un hito histórico, su primera candidatura en una categoría absoluta fuera de los cortometrajes. Un pedazo de logro.
Es la ruta de la seda, un viaje duro, peligroso y a veces hostil, pero que lleva al triunfo y el reconocimiento. Todos aquellos días de tensiones, plazos, cambios difíciles en la postproducción, disensiones y miedos, todo bien empleado para llegar a este feliz momento. Y es que no hay que olvidar que ha sido muy bonito pero también muy duro, ya que el desafío que suponía hacer esta película era el mayor al que se había enfrentado User en su primera etapa de crecimiento y estrenando todo, equipos, local, redes…
Es la ruta de la seda, carreras para tener el nuevo edificio preparado, una infraestructura que partía de cero, construyendo mesas al mismo tiempo que se postproducían los primeros planos. Contratiempos con la red de la casa, con los equipos informáticos nuevos que comienzan desde el primer minuto a dar sustos.
Es la ruta de la seda, con peligros que acechaban en cada esquina en forma de cambios masivos, renders que no acaban nunca, máquinas que revientan discos duros, operadores agotados.
Un glorioso día para David Heras, un glorioso día para todo User T38. Felicidades a toda la tripulación, un gran trabajo con una gran recompensa. Ojalá que la guinda del pastel venga en forma de galardón. Sería muy merecido.